Falsa máscara de libertad y felicidad

Escrito por Nergal
 
“Estamos condenados a ser libres”, inicio este trabajo con la frase de el existencialista Jean Paul Sartre, la cual es una paradoja pero con un ligero toque de verdad, por ello es inevitable realizar la siguiente pregunta ¿somos realmente libres en la época contemporánea?. Uno de los efemérides más destacado sobre libertad, es la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano del año 1789 en la revolución francesa, hecho que sirvió de pauta y se daban las primeras señales de cambiar el reinante sistema esclavista y denigrante hacia otros hombres de la época, otro hecho destacado es la abolición de la esclavitud el año 1865 en la treceava enmienda de la constitución de los estados unidos, estos hechos puntuales, a pesar de otros varios, detonaron en la posterior libertad de los seres humanos de alguna forma, ya que no existiría más la relación maestro - esclavo, diferenciados usualmente por situación económica, linaje e incluso la raza. Es así como en el año 1948 se adopta en las Naciones Unidas la declaración universal de los derechos humanos, documento que en los artículos uno y dos señala específicamente que toda persona tiene derechos y libertades sin distinción de ninguna clase.
¿Será realmente así? Tal vez en nuestros días los grilletes, cadenas y/o latigazos ya no son la forma de sumisión hacia otro ser humano como era recurrente en los antiguos tiempos, observando el asunto de manera superficial podríamos responder inmediatamente la pregunta anterior con un rotundo y definitivo “SI, somos libres”, lo cual no estaría del todo incorrecto, ya que en nuestros días podemos caminar libremente por las calles, decir cuánto queramos sin restricción alguna, no servir a nadie sacrificando la dignidad propia, entre otros muchos ejemplos. Suena casi perfecto ¿no?, pero si miramos cada detalle de la forma en la cual transcurre la vida contemporánea podemos echar abajo fácilmente los argumentos presentados anteriormente, ya la forma de hacerlo dejó de ser tan directa, sino que mutó en una de carácter invisible, que se posa frente a cada uno de nosotros, pero no todos son capaz de reconocerla como tal y por ende inconscientemente forman parte de ella, donde prácticamente se les obliga a pensar qué hacer, en que creer, como vestir y hasta como vivir, la cual fue instaurada silenciosamente para gobernarnos y controlarnos de una forma menos grosera. Estas nuevas formas las identificaremos como la religión y el consumismo. Puede que para algunos sea exagerada la comparación tan radical, pero analicemos los argumentos y luego discutamos cada una de las conclusiones.

Para el caso de la religión, es un mal necesario al fin y al cabo, porque ayuda a otras personas a personificar aquel pensamiento y fortaleza que los mantiene de pie cada día, les piden fuerzas para poder superar las adversidades o proteger a los suyos del mal. Pero cuando se torna un fanatismo es donde el asunto cambia de forma, porque logra influir a las personas de manera que los corrompen, les obligan a pensar a nombre de una gran verdad, presentándola como la única para así rechazar al resto identificándolos como el gran mal del mundo, controlan sus acciones, basados en una serie de reglas que vulneran las libertades personales, inyectando la idea de que si estas no son cumplidas serán condenados a una vida eterna de miseria y sufrimiento.

Centrándonos en el punto de vista de la Fraternidad, sus fines u objetivos apuntan a buscar seres libres y uno de los principios es el que quiero destacar por estar relacionado con lo expuesto anteriormente, el laicismo y el libre examen. Para hecho cito de manera textual lo plasmado en el manual de docencia sobre estos principios:
“Es el laicismo por el cual buscamos una sociedad libre de dogmas y prejuicios en la cual se asegure la dignidad de las personas, su libertad de pensamiento y expresión, la democracia y la igualdad frente a una justicia imparcial y aconfesional. El laicismo no es antagónico a la religión o creencias personales, sino que reconoce las libertades propias de la vida privada, siempre rechazando todo dogma, los cuales se oponen a nuestra búsqueda del bien común.” - “Es el libre examen un derecho y un deber. El derecho a la libertad de conciencia, y el deber rechazar todo dogmatismo o idea fanática anclada en nuestro interior, el deber tener siempre un espíritu crítico, cuestionándonos constantemente primero nuestro proceder y pensar, y luego toda influencia que incida en nosotros.” Es por esto que la fraternidad adopta laicismo y libre examen como uno de sus cinco principios, porque los dogma encierran el pensamiento de las personas, los limitan, los ciegan, los someten a una única idea de alcanzar felicidad, controlan al rebaño de ovejas atentando con el derecho de libertad de pensamiento y del vivir.

Para el otro caso de consumismo, se han reemplazado las ataduras por el sobreendeudamiento, se dan las facilidades para invitar a la gente a gastar más de lo que tiene, así lograría tener, el auto soñado, la pantalla de plasma para ver el futbol en HD, la casa de sus sueños, entre muchos otros casos posibles, para así mantenerlas atadas al sistema, obligándolas a trabajar para sobrevivir y no para vivir, reemplazando esos momentos los cuales podrían ser aprovechados en familia o en momentos de ocio que lo alejen de lo rutinario, estrechando los lazos de familia tanto en el hogar como con otros en el exterior. Tener que programar cada noche la alarma para lograr despertar obligadamente a cumplir con los deberes asignados, repitiendo la rutina cada día en la semana sucesivamente por meses, años e incluso para algunos la mayor parte de su vida, ya que si no lo haces estarás condenando a ti y a tu familia, porque perderías el empleo, no tendría como pagar aquellos productos que tanto deseaste y muchas veces innecesarios, te embargarían quitándote todo aquello por lo que sacrificaste horas de sueño y esfuerzo, en pocas palabras destinándote a la pobreza y la miseria, hipotecando tu vida.

Entonces, ¿Se puede hablar de libertad y felicidad? cuando por la televisión, los diarios o cualquier otro medio masivo, exista una infinidad de publicidad mostrando que debemos hacer, como debemos vestir para este invierno, que comer para mantenernos en línea, que comprar para ser mejor que tus vecinos y el resto de la gente, entre muchos otros casos. Explicando lo anterior, el constante bombardeo de estos mensajes, obliga de una forma u otra a las personas a cuestionar y hacer, ¿Por qué no soy feliz?, tal vez si compro ese producto me veré igual de galán como el tipo de la foto, wow! Salió un teléfono nuevo, más rápido e inteligente que el actual, lo compraré, les mostraré a todos que soy de la última generación y estoy actualizado, no como ellos. Se podrían dar muchos más ejemplos pero no es el objetivo, a lo que se quiere llegar es que si se dan la mayor parte de estos u otros casos, como los expuestos anteriormente, se generan gastos multiples y por ende sobreendeudamiento, pero aún así las personas no ven la consecuencias de esto, solo ven su propia felicidad a base de materialismo y consumismo, piensan que el ser feliz va ligado con ser mejor que el resto con objetos de valor. Puede que el error no esté en que esos mensajes estén presentes en los medios o que al caminar por cualquier lugar se vean inundando el ambiente, sino en tomarlos, absorberlos y creerlos como verdad y como un camino rápido a la felicidad terrenal, habiendo caído en el juego de las grandes empresas de esclavizar inconscientemente a las masas con el dinero que no tienen.

Finalizando la idea y dejando que cada uno medite sus propias conclusiones, como nos podemos llamar libres, si cuando existe un conflicto bélico, cada ciudadano está obligado a vestir de uniforme, empuñar un arma y “defender” su patria en nombre de un país y colores de una bandera, asesinando a otros seres humanos los cuales están igualmente obligados que nosotros. Además, aquellos que osan en negarse prácticamente son encarcelados e incluso torturados por ser detractores y traidores a su patria. Entonces queda cuestionarnos, ¿Cuál es el hombre realmente libre?, ¿aquel capaz de tomar sus propias decisiones sin estar influenciados por terceros? , ¿Aquel que vive la vida indiferente, sin preocupaciones y entregado a los placeres de la vida? ¿una amalgama de ambos casos?, ¿o tal vez alcanzar la libertad es parte de nuestro camino iniciático para ser hombres integrales?.
Tal vez no tengamos esa libertad de elegir donde, como, cuando o bajo que otro parámetros nacer, pero lo que de verdad es seguro es que es opción de cada uno elegir cuáles asumir y tomar para regir sus propias vidas, ¿ y cómo lograrlo? pensando, razonando, cuestionando todo lo que nos ponen enfrente, pensando fuera de la caja, porque al fin y al cabo es nuestro derecho ya que nada ni nadie puede obligarnos a no hacerlo y además, es gratis.

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