La Construcción del Templo Interior


Escrito por Caym Jerathel

El templo interior es uno de los objetivos a mejorar más importantes en el camino iniciático, seguido por el templo exterior que es el mundo profano. Este templo se refiere a lo interno e intrínseco de la persona, a sus valores, sus ideas, su forma de ser. El templo exterior se refiere a como uno luego de haber perfeccionado  (o más bien mejorado) su templo interior, el individuo pone de su parte para hacer de la sociedad un “mundo mejor”, tratando de hacer carne los valores y virtudes que en la Fraternidad nos enseñan hacia el mundo profano. Sin embargo, esta es una construcción que se da por pasos, primero el templo interior se perfecciona, y recién en ese momento somos capaces realmente salir al mundo profano. La construcción del templo interior también tiene sus etapas, y corresponde a un trabajo de autoperfeccionamiento y autoconocimiento. Ahora bien, ¿de qué depende que este trabajo de autoperfeccionamiento y autoconocimiento?

(Titulares)
“Muere joven de 23 años víctima de violación” una mujer violada por 6 hombres falleció luego de diías de lucha….

“Bachelet dice que hablará en Marzo acerca de su decisión presidencial” La ex presidenta, en sus días en nuestro país, envió una carta a los….

“Hoy se estrena el Hobbit” gran expectativa….

“balacera en EEUU deja 28 muertos” un joven de 20 años….

“tención en medio oriente y corea”

“el conflicto mapuche se endurece”

“Muere un joven…” “un asalto deja 7…” “la crisis económica…” “muerte” “asaltos” “terrorismo” “fin del mundo” “bunker” “guerra”

¿Recuerdan la pregunta que les hice anteriormente? Puede que sí, o tal vez no, pero hoy en día en la “era de las comunicaciones y la globalización” no nos permite deternos a conocernos a nosotros mismo, para que de esta forma logremos construir nuestro templo interior.

Desde mi visión, la construcción social actual está llevando a las personas a olvidarse de sí, desde su misma individualidad y privacidad, por medio de distintos medios, entre ellos las redes sociales y la tecnología, con el objetivo de “llevar comodidad al hogar”. Por un lado, esto no es malo, pero está en el cómo utilizamos las cosas, para así poder aprovecharlas sin que estas se aprovechen de nosotros.

Ahora, les realizo otra pregunta, ¿cuántas veces a la semana se detienen a pensar en lo que hicieron en el día, de forma reflexiva, crítica, viendo las fortalezas y debilidad? ¿O en la semana, el mes? Es un ejercicio que desconocemos muchas veces, puesto que la maquina nos lleva y enseña a no hacerlo, solo tienen que ocurrir grandes catástrofes o ser fin de año para que nos detengamos y digamos en nuestro interior “¡Oh, no puede ser! He desperdiciado tanto tiempo sin ver como estoy, y sin ver cómo están los demás”. Es cierto, muchos no lo hacen, pero es nuestra culpa no hacerlo, pero también del sistema que no nos da las herramientas para realizarlo.
Ahora bien, el detenernos a ver nuestro interior, ¿exclusivamente nos lleva a construir nuestro templo? No es la única forma, recordemos que somos seres sociales, insertos en un contexto que también nos influye y construye, por lo mismo también hay que detenerse mirar a nuestro alrededor, modificarlo desde lo mínimo, para llevarlo a un máximo, y eso depende de las herramientas que hemos construido para ello.

Con todo lo mencionado anteriormente, me pregunto, ¿Realmente todos queremos construir y conocer nuestro templo exterior? ¿Hay personas que no están interesadas en estos temas? ¿El “vivir el día”, es realmente lo que importa, porque no sabemos lo que pasará mañana, y lo que paso ayer, ya es parte de un pretérito que no podemos cambiar? Yo no tengo la respuesta, pero sé que una de las respuestas es el camino iniciático que emprendimos desde el día en que nacimos en este mundo, y que fortalecemos al momento de entrar a la Fraternidad, puesto que el objetivo de la Fanny es construir hombres integrales en base a los cinco principios, y ello implica, desde mi punto de vista, conocernos y conocer al otro, por tanto, la construcción del templo interior NO ES NADA, si no conocemos el exterior del templo. Al menos, así lo veo yo.

Vuelvo a retomar nuevamente la primera pregunta, que seguramente han olvidado nuevamente (tal vez no) ¿De qué depende nuestro autoperfeccionamiento y autoconocimiento? Yo les podría dar una serie de “formas” para hacerlo, se nos puede recomendar una serie de libros de autoconocimiento para lograrlo, podemos ver documentales al respecto, podemos estudiarlo para llevarlo a cabo, podríamos incluso convertirnos a alguna religión o iniciarnos en alguna institución para alcanzarlo. Pero, ¿Realmente lo lograremos? ¿Nos conoceremos a nosotros mismos?.

“Conócete a ti mismo” es una frase griega, que se utiliza en distintas instituciones para poder alcanzar la construcción del templo interior, pero ninguna institución que sea librepensadora te dirá como hacerlo. Implica saber de dónde venimos, dónde estamos, para poder saber hacia dónde vamos. Las respuestas a las preguntas nos las tengo yo, tal vez ustedes la tienen.  

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